Playa de Santiago, historia y curiosidades

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Playa de Santiago, historia y curiosidades

Playa de Santiago, localidad donde está ubicado el Hotel Jardín Tecina, es actualmente la comarca más importante del sur de la Gomera por número de habitantes, donde el sol y una agradable temperatura suele reinar todo el año.  

A principios del Siglo XX se asentaron en este espacio del litoral, -a donde sólo se podía acceder en barco hasta los años 60- la empresa noruega Fred Olsen y la empresa tinerfeña Rodríguez López, estas dos empresas se dedicaban al sector agroexportador y la de Rodríguez López, además, a la industria pesquera a través de una fábrica de conservas. Ambas, convirtieron la finca Tecina en una enorme y productiva finca, existiendo multitud de talleres de empaquetado de frutas, plátanos y tomates que se exportaban hacia Europa desde el pequeño muelle de Playa Santiago. La agricultura de regadío adquirió cobro fuerza gracias a la canalización de las aguas de la zona alta que llevaron a cabo estas dos grandes empresas, que también construyeron una serie de presas que pudieran retener el agua de las escasas precipitaciones. Todo ello contribuyó a impulsar el desarrollo del pueblo de Playa de Santiago.

La pesca, ha sido, durante mucho tiempo, para esta comarca otro importante motor económico. A principios del Siglo XX, la Gomera era conocida en otras islas por sus riquezas pesqueras y sus buenas perspectivas de futuro… por ello cuando el 18 de noviembre de 1909 se produjo la erupción del volcán Chinyero en el municipio tinerfeño de Santiago del Teide, sus vecinos emigraron  hacia otros puntos de la Isla y hacia el sur de La Gomera,  donde decidieron asentarse  de forma estable constituyendo así el embrión del pequeño pueblo pesquero de Playa de Santiago. 

Hasta la época de los 70 la Gomera registró una importante actividad industrial relacionada con la pesca, llegando a funcionar al mismo tiempo hasta tres factorías conserveras. 

La última fábrica de conservas que se construyó en La Gomera fue la de Santa Rosalía en Playa de Santiago, en 1931, que pertenecía a Rodríguez López. En esta factoría, se enlataba para el mercado canario huevas, caballas con tomate, atún, melva, bonito y sardinas. También producían harina de pescado. Cuando no había túnidos por los alrededores, la flota pescaba: morenas, viejas, brotas, sargos, besugos y otros peces no destinados a la conserva que se enviaban a Tenerife para su comercialización en las recovas.

Las mujeres e hijas de los pescadores que procuraban el pescado para la fábrica trabajaban en la elaboración de las conservas (pelando y empaquetando el pescado).

En los duros tiempos de la Guerra Civil y la posguerra, muchos gomeros pudieron salir adelante gracias al pescado, a la conservera, y a la producción y exportación de plátanos y tomates.

El pescado, llegó a utilizarse como moneda de cambio, los pescadores lo llevaban, a los caseríos para cambiarlos por otros productos y alimentos: papas, millo, huevos, gallinas, etcétera.  Y es que en aquella época, el dinero corriente, el papel moneda no era de uso común. El dinero para las nóminas del personal venía por barco y no siempre llegaba  puntualmente. En Playa Santiago se imprimían unos vales de veinticinco y cincuenta céntimos, que tenían el mismo valor que  dinero y se utilizaban para comprar, pagar, cambiar. Los distribuía la empresa, a la espera de los billetes auténticos. 

La luz eléctrica, llegó a Playa de Santiago antes que al resto de la isla gracias a unos generadores que funcionaba de siete de la tarde a doce de la noche, cuando el fluido se iba a interrumpir las sirenas avisaban una hora antes del corte. También se contaba, en Santiago, con un hospital, un cine y hasta un pequeño aeropuerto para avionetas, con unos quinientos metros de pista, que acababa cuesta arriba para que los aparatos que aterrizaban en ella pudieran frenarse rápidamente al tomar tierra.

 

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