El Cercado y la tradición alfarera de La Gomera

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El Cercado y la tradición alfarera de La Gomera

En un hermoso paisaje de terrazas en las tierras altas de La Gomera, salpicado de palmeras y casas típicas de medianías, con fachadas de piedra y cubiertas de tejas, se encuentra el caserío de El Cercado, en el municipio de Vallehermoso.
En este pintoresco caserío, un reducido número de alfareras mantienen vivas técnicas ancestrales pre-hispánicas, practicadas por los aborígenes de la isla.


Este oficio tradicional, prácticamente extinguido, es desempeñado exclusivamente por mujeres, conocidas como “Las Loceras de El Cercado” que transmiten su buen hacer de generación en generación, de madres a hijas.
La artesanía, como cualquier arte, evoluciona y se adapta a los tiempos, pero en este lugar, el tiempo parece haberse detenido. Las manos expertas de las loceras, trabajan el barro como lo hicieron sus antepasados desde tiempos anteriores a la conquista, utilizando técnicas tradicionales como el majado con palos, amorosado o curtido y amasado a mano.

Bernegal de Chipude (Gomera-Canarias)


Las piezas se levantan sin ayuda de tornos ni moldes y el barro que recogen en la zona se amasa, directamente con agua. Los utensilios empleados se reducen a una piedra de callao (callados de mar) y un trozo de latón del arco de un barril.
Las piezas elaboradas minuciosamente a mano, son piezas únicas y de uso cotidiano, tales como ollas, lebrillos, braseros, jarras, cuencos, tazas…siendo la pieza típicamente más exclusiva “el carabucho” usado en el ordeño de cabras y que consta de dos asas.


El barro, aquí llamado “masapé”, exige mucha dedicación siendo un trabajo duro que requiere casi un mes de intensa labor, contando desde la elaboración, preparación del barro, amasado, raspado, alisado, almagre, horneado y diferentes fases de secado. Para el secado, antes de meter las piezas en el horno, se ahúman en la cocina de la casa-taller de las loceras, durante varios días.

El proceso de elaboración comienza una vez que se consigue el barro, éste, se machaca bien con una piedra, se limpia y se pone a remojo en agua. También se suele usar arena que igualmente se machaca y se cierne bien antes de mezclarlo con el barro. Se amasa con las manos hasta formas unas bolas sobre las que se empezarán a hacer las piezas. Una vez hechas, se dejan reposar por la noche, para luego rasparlas y pulirlas con agua y una piedra de callao. Cuando la pieza está lisa, se puede pintar con almagre, (una tierra arenosa rojo-sienna) y se vuelve a alisar para luego dejarla secar y por último se lleva al horno.

 

Si viajas a la Gomera, no te olvides de visitar en la plaza de El Cercado, el Centro de Interpretación de Las Loceras, un pequeño museo dedicado a la alfarería tradicional de la zona, donde podrás ser testigo directo de como las loceras trabajan el barro y podrás realizar un recorrido sobre la historia de esta especialidad artesanal a través de una exposición de paneles y piezas.

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