La leyenda de los chorros de Epina, una historia de amor imposible

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La leyenda de los chorros de Epina, una historia de amor imposible

La isla de La Gomera es tierra de leyendas y más en el municipio de Vallehermoso, con misteriosas apariciones de luces o la presencia de brujas. Una de las leyendas más contadas es la de los Chorros de Epina, situados en los límites del Parque Nacional de Garajonay. Siete caños que se debaten entre el amor y la desdicha. Tú decides de cuál quieres beber.

Cuenta la leyenda que antiguamente sus aguas eran como un espejo donde mirarse. Si el reflejo que te devolvían era nítido te aseguraban la suerte y fortuna en el amor, pero si por el contrario la visión era turbia, el desamor y la desdicha te perseguirían para siempre.

Y eso fue lo que le ocurrió a Gara, la princesa de Agulo, que durante las fiestas de Beñesmer se asomó a las aguas de la fuente, sin esperar lo que allí iba a acontecer. En un primer instante vio su reflejo nítido, pero poco a poco contempló como empezaba a enturbiarse.

Asustada por lo ocurrido, Gara corrió a consultarlo con Gerián, el sabio del lugar, que lejos de tranquilizarla le dio un misterioso mensaje: “Lo que ha de suceder, sucederá. Huye del fuego, Gara, o el fuego te consumirá”.

 

Ese mismo día llegaba a la isla Jonay, un apuesto joven que venía desde Tenerife junto a su padre. Cuando las miradas de Gara y Jonay se encontraron en medio de todas las personas que asistían a las fiestas de Beñesmer, se enamoraron al instante perdidamente el uno del otro. Tal fue el flechazo que así se lo hicieron saber a sus padres, y anunciaron a todos su compromiso.

Pero entonces algo terrible ocurrió. El mar se llenó de destellos. El gran volcán de la isla de Tenerife, Echeyde (Teide), comenzó a arrojar lava y fuego sin piedad. 

Y fue en ese momento cuando recordaron las palabras del sabio Gerián. Gara era princesa de Agulo, El Lugar Del Agua, y Jonay venía de la Tierra del Fuego, de la Isla del volcán. Gara y Jonay eran agua y fuego. Sin duda, aquel amor era imposible. Los padres de ambos les prohibieron volver a verse, y aquello calmó la furia del volcán.

Sin embargo, cuando Jonay volvió a Tenerife, no podía sacar de su cabeza a Gara, que ocupaba constantemente sus pensamientos, así que una noche se lanzó al mar dispuesto a nadar sin descanso hasta volver a encontrarse con su amada, y cuando lo hizo, ambos huyeron hacia El Cedro, en la parte más alta de la isla de la Gomera mientras eran perseguidos por aquellos que los habían descubierto.

Al llegar al pico más alto y sentirse acorralados, sin pensarlo, cogieron un palo afilado por ambas puntas y apoyándolo en sus pechos, se abrazaron y murieron atravesados.

Por eso, y desde entonces, esa montaña se llama Garajonay, en recuerdo a dos enamorados que eligieron morir juntos, porque no podían vivir separados. La fuente de los Chorros de Epina predijo el trágico final de esta historia de amor, que puso nombre al hoy conocido como Parque Nacional de Garajonay.

Hay más leyendas y tradiciones en torno a la fuente de los Chorros de Epina, como la que cuenta que sus dos primeros caños corresponden a la salud, los dos siguientes al amor y los correlativos a la fortuna. El último, el séptimo, corresponde a las brujas.

También existe una tradición que dice que los hombres han de beber de izquierda a derecha en los caños impares, mientras que las mujeres han de hacerlo en los pares. Sólo así tendrán la dicha del amor asegurada. Pero si te equivocas al beber, el infortunio de la magia de sus aguas te perseguirá para siempre.

Si deseas formar parte de estas leyendas e impregnarte de magia, La Gomera es el lugar perfecto. ¡Mil y una aventuras te esperan en tu visita a la isla!

 

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