El Silbo

Un lenguaje silbado Patrimonio de la Humanidad.

Catalogado como legado mundial y declarado en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el Silbo cuenta con tan solo seis sonidos silbados, de los cuales solo dos son vocales, pudiendo expresar más de 4.000 conceptos o palabras.

Una tradición de valor incalculable


La Gomera, una de las islas más pequeñas de Canarias, cuenta con un relieve accidentado y rocoso lleno de vertiginosos barrancos, que hace que las distancias que a simple vista parecen cortas, se alarguen en su recorrido.

Los antepasados, en un acto de supervivencia y adaptación al medio que les rodeaba, desarrollaron un peculiar sistema de comunicación entre ellos, el Silbo.

El producto de una población empujada a comunicarse entre sí que, obstaculizada por su imponente y magnífica orografía, ha perfeccionado un lenguaje no hablado que permite comunicarse con una o varias personas a grandes distancias.

A pesar de que el lenguaje silbado no es algo único de La Gomera, puesto que ya se ha reconocido la existencia de cerca de un centenar, lo que sí ha conseguido el Silbo es ser único del mundo totalmente desarrollado y practicado por una gran comunidad.

Más de 22.000 gomeros y gomeras lo entienden y se comunican con él, convirtiéndolo en un elemento de arraigo e identidad propia del que solo La Gomera puede presumir.

¿De dónde proviene el Silbo?


El origen del Silbo ha generado muchas hipótesis.

Los más veteranos del lugar aseguran que es una lengua prehistórica, aunque los datos más fiables apuntan a que es de origen africano.

Salmer Brown, un viajero inglés autor del libro “Madeira, Canary Islands and Azores” afirmaba en sus páginas haber escuchado en tribus del Atlas algo similar al Silbo.

Por su parte, cronistas como los frailes franceses Jean Le Verrier y Pierre Boutier, autores de las crónicas francesas de la conquista de Canarias tituladas como "Le Canarien”, ya confirmaban que los habitantes de La Gomera se comunicaban entre ellos “como si no tuvieran lengua”.

 

 

La realidad actual del Silbo


El paso del tiempo es inexorable, la sociedad cambia y las costumbres más tradicionales también. La propia modernidad y las nuevas tecnologías han puesto en peligro durante mucho tiempo la superviviencia de este lenguaje.

Pero el monumento al Silbo en Igualero es una demostración perfecta de que la sociedad gomera nunca ha tenido la intención de dejar morir una seña de identidad tan exclusiva de la isla.

Las muestras y exhibiciones como las que se pueden disfrutar en sitios como el Mirador de Abrante también han abierto el camino a otras medidas que garantizan la transmisión del Silbo entre generaciones.

Además de ser asignatura obligatoria en primera enseñanza, se le considera irrenunciable en todo tipo de celebraciones y fiestas, siendo imprescindible en las “bajadas”, procesiones dedicadas a la Virgen o a santos patronos de los municipios.

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