En las aguas de La Gomera, se encuentran  distintos tipos de hábitat natural: zonas de blanquizales, fondos de arena poblados por bancos de anguila jardinera, cuevas submarinas, arrecifes, comunidades de maërl y sebadales. De entre estos hábitats, los sebadales tienen un indudable valor ecológico.           

Destacan por su importancia para el mantenimiento de la salud del medio marino al producir oxígeno y materia orgánica a partir del CO² y nutrientes. Limpian el agua de mar y protegen a los pequeños peces, y además evitan que muchas playas desaparezcan con los temporales, ya que sus raíces impiden que las corrientes marinas se lleven la arena de las playas.  

En la Gomera, se encuentran en la costa sur de la isla y coincidiendo con la desembocadura de algunos barrancos como el de la Guancha. Se localizan generalmente a escasos metros de la orilla y a menos de 20m de profundidad.

Pero, ¿qué es un sebadal?

Son  praderas de fanerógamas marinas conocidas en Canarias como "sebadales" ya que están integradas principalmente por la especie Cymodocea nodosa, conocida comúnmente como “seba”.         

Esta especie, se distribuye solamente en el Mediterráneo y en la costa africana nororiental (sur de Portugal, Canarias, Norte de Mauritania y Senegal), siendo las poblaciones del archipiélago canario las más relevantes a nivel internacional.  

Constituyen el hábitat marino, sobre sustrato arenoso, más importante de Canarias. Curiosamente, no son algas, sino plantas marinas que se asemejan a las hierbas que conocemos como las gramíneas (trigo, cebada…) y por lo tanto tienen raíz, tallo y hojas.

Las praderas de seba, son un indicador infalible del buen estado de conservación del ecosistema litoral siendo vitales para la conservación de muchas especies de interés pesquero.

 

Hogar de centenares de  algas (muchas de ellas viven encima de la propia seba) y animales marinos, cumplen, así mismo, una importante función como zona de cría y refugio para los juveniles de muchas especies de invertebrados y peces de importancia económica, tales como, salmonetes, viejas, chopas,, bocinegros, sargos , bogas, gueldes, cabrillas, samas, etc.      

De los sebadales, dependen chocos, anémonas, gusanos, caracolas, esponjas, crustáceos, moluscos…Siendo totalmente imprescindibles para los caballitos de mar (la especie Hippocampus ramulosus  catalogada como vulnerable en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias) y los pejepipas. Además, a menudo se observan juveniles de tortuga boba (Caretta caretta) en determinadas áreas de sebadal, especie que se encuentra mundialmente amenazada, por lo que se halla protegida a nivel regional, nacional y comunitario.

Como puedes comprobar, es importante mantener en buen estado los sebadales ya que ayudará a conservar la biodiversidad del mundo marino.